Sobre el libro: “Si los animales pudieran hablar…”

si los animales pudieran hablar

No puedo evitar escribir acerca de este libro, que hoy me compartieron en un grupo de WhatsApp de Filosofía Charlotte Mason, en el que formo parte.

Fue escrito inicialmente en alemán por Werner Gitt / K H Vanheiden y ha sido traducido a algunos idiomas, siendo la primera versión española del año 1998.

La idea base de esta obra se encuentra en las preguntas que Dios le hace a Job:

«Pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;

A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; …

Los peces del mar te lo declararán también.

¿Qué cosa de todas estas no entiende

que la mano de Jehová la hizo?

En su mano está el alma de todo viviente,

y el hálito de todo el género humano.»

(Job 12:7-10)

Prefacio. Página 8

Te recomiendo no saltarte el Prefacio del libro. En él te enterarás acerca de la fundamentación, el género literario, el contenido y los destinatarios a quienes está dirigido.

En el primer capítulo hallarás lo que te cuenta un gorrión molinero acerca de cómo lo diseñó Dios, y te adelanto que en la parte final termina con estas palabras:

“Ahora me gustaría saber una cosa: ¿Sigue usted
creyendo que yo desciendo de esos bichos que se arrastran
por el suelo? – No, mi Creador no se llama «Casualidad» y
tampoco «Largo Tiempo». Mi Creador es el que el quinto día
mandó que las aves volaran sobre la tierra, y que las creó a
todas según su especie. Es Aquel que nos bendijo y se goza en
nosotras. Soy un milagro creado por su mano. ¡Usted también!
¿No deberíamos alabarle juntos?” (Cap. 1 ¡De poco seso, nada! Página 19)

Por lo tanto, te recomiendo esta inspiradora lectura. ¡Que lo disfrutes tanto como yo!

Más información aquí.

Mini científico en formación

Vamos por parte.
Ayer, en la escuela, los estudiantes de cuarto básico escribieron sobre ellos y acerca del modo en que quieren aportar a la sociedad. Uno de ellos declaró su deseo de ser arquitecto -“para darle hogar a las personas que necesitan”-, y otros también dieron buenas ideas, pero, al estudiar las bases curriculares de ciencias naturales, hoy noté que ninguno declaró querer ser un científico.

Así que ya se imaginarán cuál fue mi sorpresa cuando hoy un alumno (que había faltado ayer a clases), interrumpió nuestra lectura sobre “Los fósforos” para decirme que podríamos hacer un experimento con los fósforos de sobrevivencia, para ver si realmente son a prueba de agua.

En el momento, me limité a darle la mano como muestra de felicitación, pero más tarde le encargué que investigue en casa y que el lunes dé frente al curso una mini disertación de este tipo especial de fósforos.

¡Hey, si resulta… será inolvidable para nosotros!