La dicha de ser profesor

Esta mañana como colegio realizamos una salida pedagógica a un sector patrimonial de Valparaíso. Visitamos lugares que se encuentran tan solo a 15 km de distancia del colegio, pero que para muchos estudiantes de educación básica, eran hasta ahora desconocidos.

Realmente fue emocionante para mí, enseñar tanto en tan poco tiempo: mientras viajábamos en el bus y a medida que recorríamos la Plaza Victoria, el Museo de Historia Natural de Valparaíso, el Ascensor El Peral, y algunos paseos de los cerros Alegre y Concepción.

Me impresiona que varios de mis alumnos de 5° nunca se hubiesen subido a un ascensor (funicular típico del puerto), ni conociesen el museo y hayan visitado los murales de los cerros más turísticos de Valparaíso.

Una de las cosas que les escribí en un mensaje a mis apoderados fue que les insto a visitar esos y otros lugares de la bella zona donde Dios nos ha concedido vivir. Ojalá reciban el consejo e inviertan en el desarrollo cultural de sus hijos.cerro alegre colegio

De regreso a las pistas

de regreso a las pistas

Siento que este año estoy volviendo a vivir la dicha de ser profesor.

Estoy en un nuevo colegio y tengo nuevas esperanzas de poder dar un mejor servicio a mis alumnos y de disfrutar de esa experiencia.

Cuando trabajé en mi primer colegio, en el sureño Temuco, me auto nombré Profesor Bandurria, básicamente porque es mi profesión y porque me gustan las bandurrias, y recuerdo con alegría que mis queridos alumnos me llamaban y me saludaban así:

  • ¡Buenos días, niños y niñas!
  • ¡Buenos días, Profesor Bandurria!

Todavía no me conocen así en mi actual colegio, pero en cualquier momento me daré a conocer… cuando me sienta más en propiedad en mi cargo y con más confianza.

Propósito de ese blog.

Quiero dedicarme a subir publicaciones relacionadas con mi práctica profesional, con la educación en general, y con recursos que puedan ser de bendición para otros.  ¡Bienvenidos!