Misión cumplida

mision cumplida

Algunos de ustedes recordarán que en agosto y en octubre dirigí una campaña para reunir fondos para ayudar a algunos niños/as se puedan conectar a sus clases online.

Lo que me faltó por hacer fue un cierre, así que en eso estoy.

Gracias a Dios y a la generosidad de varios amigos y familiares, reunimos un poco más de un millón de pesos chilenos (US 1.340), que sirvieron para ayudar a 12 familias (6 de mi curso y 6 de otros cursos).

Actualmente solo faltan dos semanas de clases y me alegra decir que los celulares y las tablet fueron de gran utilidad. Las familias expresaron su enorme gratitud a los colaboradores, y a Dios, quien tocó primeramente nuestros corazones para ayudar a nuestro prójimo.

Con alegría, podemos decir entonces. Gracias, Señor. Misión cumplida.

¡Mi mejor día de clases online!

clases online

Ya estamos en noviembre, en este año de clases tan particular. A veces salgo desanimado de mis clases, pero hoy terminé lleno de emoción porque tuve mi mejor día de clases online.

Te explico desde el principio. La primera clase fue de lenguaje. Mis alumnos tenían que crear un texto en el que describiesen qué actividades o metas tenían pendientes en este tiempo de pandemia. Yo les di una motivación con ejemplos de las 4 áreas de crecimiento que experimentó Jesús, según lo que dice el evangelio de Lucas 2:52 (en las áreas física, intelectual, social y espiritual), y ellos de inmediato ingresaron a sus Documentos de Google e iniciaron la producción de sus textos.

Como el Classroom me permite como profesor tener acceso directo a todos los documentos de los alumnos, fui recorriendo y dando retroalimentación a varios de ellos. Encontré escritos que me impactaron, ya que contenían ideas completas y que iban más allá de mis pocos ejemplos. En el cierre de la clase les pregunté si ellos mismos se daban cuenta de su progreso y varios confirmaron esa realidad. Me gustaría que muchos vean lo que son capaces de escribir ellos, sin ayuda de sus padres. Lo repito: es notable su avance, y ellos están felices al notarlo.

La otra clase que di hoy fue la de Matemática. El objetivo era aplicar un método para la resolución de problemas aritméticos. Hubo un momento en que perdí conexión a internet y solo me di cuenta de ello cuando ¡nadie respondía mi insistente pregunta! Al volver, les conté una anécdota de cuando yo estudiaba primer año de pedagogía en educación básica en la universidad. Sucedió que al ver que nuestro profesor -Ángel Bustos- tuvo mucha tos y no podía hablar, yo tomé la decisión de continuar con el curso de la clase. Cuando el docente volvió a la normalidad, me dio las gracias y prosiguió con lo suyo.

Esta mañana les dije a mis alumnos que si vuelvo a desconectarme de internet, “me daría un ataque” si ellos, en una gran muestra de madurez, deciden hacer algo similar a lo que yo hice 25 años atrás. Al oír esto, una niña de mi cuarto básico, dijo que la clase la podía tomar tal y cual alumno (si, dos mateos del curso).

¿Y qué creen que pasó? ¡Eso mismo! ¿Cómo? Sin saber cómo, me fui de la sesión de la video conferencia, y cuando volví, estaba mi alumno Matías compartiendo su pantalla y avanzando con el ejercicio. Oh, realmente me sorprendieron: Matías por su iniciativa, y los demás por dejarse liderar por su compañero de curso, de tan solo 10 años de edad.

Al finalizar la clase, le pedí a una alumna que me cuente cómo ella vio lo que pasó, y en un audio me dijo lo siguiente (lo transcribo literalmente):

Cuando usted se salió, yo le dije al Matías: “¡Matías, haz la clase!” Y ahí él empezó a hacer la clase… compartió la pantalla y estábamos resolviendo el problema… él estaba poniendo los números y todos estábamos bien atentos viendo cómo estaba haciéndolo… hasta que después usted entró, je je.

¿Te gustó? Más tarde, “el profe Matías” me envió un audio en el que me explicaba que tan pronto dejé de compartir mi pantalla, él estaba atento para compartir la suya y seguir en lo que yo estaba enseñando; y agregó que mi anécdota le había incentivado a actuar y que “fue bastante bonito poder haber aportado y hacer que no se perdiera el tiempo entre que usted se reconectara”.

Evaluación Formativa Ideal

evaluación formativa

Me imagino esta historia de evaluación formativa, en 3 actos.

PRIMER ACTO:

Enseñé a mis alumnos de 4° básico cómo escribir un comentario de un texto. Entre los requisitos de la pauta de evaluación figuraban incluir un título, usar mayúsculas, y redactar dos párrafos como mínimo, que contengan datos del texto y la opinión o argumentación personal.

SEGUNDO ACTO:

Un alumno entregó su tarea a través de Google Classroom, yo la revisé y en mi retroalimentación le escribí “Muy bien. Solo falta el título”.

TERCER ACTO:

Al día siguiente, en nuestra clase online de lenguaje y comunicación, compartí mi pantalla y mostré algunas tareas entregadas. Grande fue mi impresión cuando al abrir el trabajo de este alumno vi que había leído mi comentario y que había devuelto su texto con el título incluído. En consecuencia, ante la presencia de todos dije: “Oh, veo que agregaste el título que faltaba, así que te calificaré con el puntaje máximo”… y eso fue lo que hice al instante.

CONCLUSIÓN:

Por definición, la evaluación formativa es evaluación no del aprendizaje (como producto) sino evaluación para el aprendezaje (del proceso). En esta situación descrita, mi alumno captó muy bien este concepto y rápidamente acogió la retroalimentación, agregó el título que fataba e hizo una nueva entrega de su tarea. Tal vez ni siquiera pensó que yo le cambiaría la calificación o tal vez sí, porque alguna vez lo he dicho, pero lo importante es que todo obró a favor del aprendizaje.

Ojalá muchos fuéramos como él y en vez de temer ante la palabra evaluación, la concibamos como un medio para aprender, para cambiar, para mejorar.

Fin de la Campaña

¡Fin de la campaña de compra de dispositivos para que 5 niños de 4° Básico se conecten a sus clases online!

Así es, hoy compramos el último de los 5 equipos (1celular y 4 tablets, todos nuevos).

A modo de rendición de cuentas, les menciono que recibimos $452.000 y gastamos la misma cantidad.

Gracias a Dios y a todos los que colaboraron pudimos cumplir la meta, y en un sentido superarla porque los equipos que ahora tienen los niños son todos nuevos, en circunstancias que pudieron haber sido usados.

Me propuse no mencionar los nombres ni de los donantes ni de los niños y niñas de mi curso, y respetaré esa decisión.

Dios bendiga a todos los involucrados en esta mini campaña.

Cuenta regresiva de la campaña

cuenta regresiva

Falta poco para terminar esta campaña de ayuda a los niños de cuarto básico en el que soy profesor jefe.

Gracias a Dios y al aporte de personas de distintos lugares y trasfondos, hemos entregado 4 equipos nuevos: un celular, dos tablet y un computador en el que hicimos un aporte de $100.000.

Hoy recibimos $30.000, de modo que tenemos un saldo de $50.000 para servir de ayuda a alguien más.
Los dos niños y las 2 niñas que han recibido sus dispositivos están muy agradecidos. Nos hemos preocupado que reciban el mensaje de que es Dios quien toca a sus hijos para bendecirles.

Mañana a medianoche se acaba el plazo, así que si quieres sumarte, puedes hacerlo con dinero o especies nuevas o usadas (tal vez lo mires en menos, pero la verdad es que un celular o un computador antiguo puede ser de gran ayuda, para hartas familias).

Campaña: celulares para los niños de un 4° básico.

Mañana comenzaremos una nueva etapa en nuestro colegio: clases online de manera más regular. Hasta ahora -y después de mucho trabajo- ya tengo 20 de 31 alumnos conectados con sus cuentas institucionales y que ya se han unido a sus clases de Classroom.

Un problema que existe es que son varios los que sencillamente no cuentan con computadores ni con teléfonos para conectarse (las razones son varias).
En vez de simplemente lamentarlo, quiero unirme a todos los que quieran colaborar para ayudar a mis chicos y chicas de 4° básico de un colegio cristiano ubicado en un sector popular de Viña del Mar.

Me encantaría comprar o conseguir 5 celulares (nuevos o usados) que se puedan conectar a internet, para dárselos y permitirles estar presentes junto a sus compañeros en las clases por videoconferencia. Especialmente son tres los casos más críticos que conozco.

A una mamá le dije que Dios me ha provisto milagrosamente muchas veces en la vida, y que voy a orar para que Dios provea. Ella no sabe de esta pequeña campaña, pero sé que es una forma de encauzar la provisión de Dios.

Desde ahora hasta el domingo 16 de agosto (día de mi cumpleaños, por lo demás) voy a estar comunicándoles cómo nos va en esta misión.
Que nadie dé por lástima ni por obligación, sino que lo haga con alegría.

Cariños para todos!!!

20 años después de nuestro egreso de la Universidad.

Ayer tuvimos la feliz esxperiencia de reunirnos muchos ex alumnos (la mayoría mujeres, en realidad) de la carrera de Pedagogía en Educación General Básica, de la Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación.

Paula Arenas creó un grupo de WhatsApp el sábado 23 de mayo, y en poco tiempo llegamos a ser 32 contactados. En esta primera semana hemos traído a la memoria lindos recuerdos de nuestra vida universitaria, al cumplirse 20 años de habernos titulado.

Uno de los aspectos que más destaco de la video conferencia de anoche fue que siempre noté un ambiente de compañerismo y no de competencia. Unos llevan 20 años trabajando en una misma escuela, otros han estado en muchas, algunas han dejado la docencia para dedicarse al hogar, algunos se han especializado, en fin, hay una diversidad de historias.

Según capté entre quienes nos reunimos ayer, las más lejanas están en Puerto Montt y en Rapa Nui… así que fue inevitable para varios imaginarnos visitando a las antiguas amistades.

Un significado especial tuvo para mí, compartir un espacio con mis dos compañeras de tesis, es decir, con Kennah Astorga y Marcela Páez. ¡Me encantaría reunirme con ellas y con nuestras familias!

Mi primer curso de Scratch

Entre las tantas y tan variadas opciones que existen para tomar cursos por internet, se encuentran los ofrecidos por Jóvenes Programadores, ofrecidos a alumnos desde los 8 años de edad y a profesores (en realidad, cualquier persona puede tomarlos, ya que no se necesita estar matriculado en un establecimiento educacional).

Me interesan los de diseño de página web, pero seguí el consejo de partir con el curso introductorio, que trata de los pasos básicos en el lenguaje visual de Scratch.

El manual de estte curso dice que se puede terminar en 6 horas, y efectivamente, eso es lo que tardé en completarlo, y como consecuencia, me emitieron el certificado que exhibo al inicio de este post.

Te comparto a continuación la información que hoy recibí y que te conducirá a la plataforma de Jóvenes Programadores. Espero que aprendas harto.

¡ATENCIÓN DOCENTE!
 Le saluda Jóvenes Programadores, iniciativa del programa BiblioRedes del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, que tiene por objetivo promover la enseñanza de la programación para cualquier persona desde los 8 años, razón por la cual, le invitamos a inscribirse en nuestra convocatoria 2020 que se implementa por séptimo año consecutivo y ya tiene más de 100 mil personas inscritas.
También puede inscribir a sus estudiantes, incluso después de las vacaciones de invierno, o en cualquier momento del año, ya que ofrecemos cursos vinculados al curriculum nacional y dirigidos al sector escolar.  
Ofrecemos 22 cursos de programación gratuitos y con modalidad online
 Tenemos cursos de introducción a la programación con Scratch, creación de aplicaciones móviles, videojuegos, diseño de páginas web y muchos más. Cada curso cuenta con certificado y un tutor/a que le ayudará en su proceso de aprendizaje.  
 Ofrecemos 3 cursos exclusivos para docentes, los cuales entregan orientaciones metodológicas para utilizar nuestros cursos como recurso para sus clases. Si desea inscribirse haga clic en “inscríbete aquí”  y seleccione “crear una cuenta”.

Para ingresar a la plataforma e incribirte, haz clic aquí.
Para ver el listado de cursos, clic aquí.

Gestos notables de mis alumnos

Se siguen sumando las bellas experiencias en mi nuevo curso.

Hoy les planteé un doble desafío, pero antes, les aclaré que como profesor jefe tengo la atribución de asignar donde se sentarán los alumnos… y que en un curso que tomé en el verano -con la Fundación Astoreca- aprendí que existen algunas recomendaciones importantes a considerar al tomar ese tipo de decisiones.

Por ejemplo, les dije que es ideal que ciertos alumnos que tienen más necesidades educativas estén en los pasillos centrales y adelante, más cerca del profesor y del pizarrón. En ese momento les planteé la primera pregunta difícil: ¿Quíénes de ustedes consideran que están en esa condición y que requieren de una ayuda especial? Era arriesgada la interrogante, pero fue sorprendente que tres levantaron la mano (estos días también he estado trabajando la idea de la cultura del error, de la que tal vez hable otro día).

A continuación, planteé el segundo desafío: ¿Quiénes de los alumnos que por ejemplo han tenido buenos promedios el año pasado, estarían dispuestos a sentarse al lado de estos tres alumnos, por este mes, con el fin de servir de ayuda?

¡De inmediato, 5 levantaron la mano! Los felicité y gestioné los respectivos cambios. Todos quedamos felices y yo quedé muy emocionado por la reacción de amor al prójimo (que de paso es el valor que estamos tratando en los devocionales de este mes).

Pero eso no fue todo, porque uno de los solidarios después se acercó para decirme que como este cambio será por este mes, él pensaba que en abril podría estar al lado de otro compañero, para ayudarle.

¡Dios bendiga el tierno corazón de estos niños!

Retrato del Profesor Bandurria

En el baúl de los recuerdos encontré este dibujo que me regaló mi alumno de 3° básico -Luciano Ibarra- en agosto del año 2005, allá en el Colegio Gracia y Paz, de Temuco.

Sencillamente, me encanta. A él se le ocurrió ponerme cabeza de las aves que tanto me gustan.

Recuerdo que era simpático cuando al inicio de la jornada escolar saludaba a los alumnos diciéndoles: ¡Buenos días niños y niñas!

Y elllos respondían: ¡Buenos días, Profesor Bandurria!

También me acuerdo que cuando pasaban bandurrias por sobre el colegio, mis estudiantes me decían: ¡Mire, ahí va usted!

Durante muchos años dejé de ser conocido con este nombre, pero al crear este sitio web decidí sacar de las cenizas a mi antigua identidad pedagógica.