Traductor español – creole

traducir español creole

Hoy tuve mi primera experiencia de traducción al idioma de los haitianos: el creole. Todo comenzó cuando la inspectora de mi colegio me pidió ayuda para hacer un folleto de promoción de matrículas para kinder y prekinder, teniendo en vista a familias de migrantes.

Se me ocurrió que el titular podría escribirlo en castellano y en creole, y así lo hice. La inspectora mostró el folleto que hice en Canva.com al equipo directivo y ellos sugirieron que todo el folleto podría estar en ambos idiomas. ¡Lindo desafío para este diseñador aficionado!

Pensé que podría existir un programa para traducir textos y hallé esta dirección: https://www.translator.eu/espanol/criollohaitiano/traductor/ Fui traduciendo uno a uno los textos hasta que tuve las dos versiones. Se veía bien, pero necesitaba una confirmación a través de la revisión de un nativo de Haití. En ese momento me acordé que el año pasado ayudé a un apoderado haitiano de mi colegio con su cuenta institucional, y lo llamé para pedirle que lo revise. Él lo examinó y encontró 3 errores, que de inmediato corregí.

El resultado final es el siguiente:

¿Qué te parece esta experiencia? Este folleto es de dos caras y espero que sirva para contactar a más niños… y si se matriculan gracias a este contacto… ¿no estaría mal, cierto?

Primer Torneo de Ajedrez

torneo de ajedrez

Confieso estar muy emocionado. Esta tarde, tras 2 meses de haber estado enseñando y entrenando en el juego del ajedrez a 6 niños de mi block -que nunca habían jugado a este deporte ciencia- concluyó la etapa con la premiación del Primer Torneo Infantil realizado en nuestro condominio social, acá en las alturas de Rodelillo (uno de los grandes cerros de Valparaíso).

Todo partió cuando Emilio, de 7 años, nos dijo a Ruth y a mí, que estaba aburrido. Yo le pregunté si quería aprender a jugar ajedrez y ahí partió esta aventura, que enganchó a él y a 5 niños más, cuyas edades fluctúan entre 6 y 10 años.

Fue tanto su interés que no había día que no me fuesen a buscar al departamento. Yo tenía dos tableros grandes de ajedrez (que los usé en un taller en el Colegio Diego Thomson, en el año 2018) y debido al interés de los chicos, compré 3 más, pensando en la idea de hacer una simultánea y un torneo a corto plazo.

De repente escuché que uno de los niños llamado Cristofer quería que le compren un ajedrez, y se me ocurrió ayudarle a tener uno como el mío, así que conversé con su papá y le di a un precio menor al costo uno de los míos (que todavía estaban en su envoltorio original, sin uso). A él le encantó, y lo mismo hice con otro niño.

Una de las más fanáticas fue Monserrat, quien venía a la casa de su primo los fines de semana y aprovechaba de aprender a jugar mejor. Ella, al igual que los demás, me pedía que les entrene y yo lo hacía con mucho gusto. En esto también ayudó Susana (a veces ella iba sola a jugar con los niños).

Después de un tiempo, llegó la hora de organizar el torneo. Le propuse la idea a mis aprendices (ellos me llaman Maestro) y a ellos les encantó. Compré unas lindas medallas por internet y partió el certamen.

La modalidad elegida fue “Todos contra todos”, de modo que cada uno tuvo que jugar 5 partidos, en los que hubo victorias, derrotas y tablas (empates). Para asegurar el cumplimiento de las reglas, todos los partidos fueron jugados en presencia de un árbitro. En esto, mi hijo Samuel, de 18 años, tuvo un rol primordial, ya que él y yo fuimos los árbitros.

Finalmente, se jugaron todos los partidos y el resultado fue que Cristofer tuvo el primer lugar, al ganar sus 5 partidos, a buen nivel. El segundo lugar lo obtuvo su prima Monserrat, con 3,5 puntos; y el tercer lugar fue para Emilio con 3 puntos (los demás obtuvieron 1,5, 1,5 y 0,5 puntos.

Esta tarde tuvimos una pequeña ceremonia con marcarilla y alcohol gel, en la que entregamos las medallas. Fue un momento muy significativo para todos los presentes. Don Carlos Villalón, presidente de nuestro Block, fue quien entregó la medalla de oro al primer lugar.

Que Dios bendiga a estos niños. Que los libre de la violencia, de la droga, y de tantos males a los que pueden estar expuestos en este mundo. Y que sigan mejorando en este hermoso juego, que como se dice, ha sido el único que ha sobrevivido a nivel mundial durante la pandemia.

Escuela de Educación en Jucum: Mi mejor graduación

certificado Santiago Castro

Efectivamente, este jueves 25 de febrero del año 2021 participé en la mejor graduación en la que he participado en toda mi vida.

A mis 51 años de vida, ya me he graduado en varias instancias como por ejemplo en la universidad, en el seminario teológico o en capacitaciones misioneras, pero francamente nunca había estado tan emocionado al graduarme como me ocurrió en esta ocasión.

Como puedes ver en la foto del certificado, se trató de la Escuela de Educación, impartida por Jucum Transforma, entre el 17 de enero y el 25 de febrero. Eran jornadas extensas, que podían partir a las 8:30 o 9:00 hasta las 13:30, para seguir tres veces en la tarde otro par de horas, en trabajos en proyectos y reinterpretación, en grupos.

De principio a fin fue una capacitación online, en la que tuvimos maestros desde Estados Unidos, Brasil y Chile. Los alumnos éramos más de 30, entre los cuales había algunos que se unían a las sesiones por Zoom desde México y Perú.

La mayoría de los alumnos eran mujeres. La mayoría éramos profesores/as, pero otros no. Muchas eran mamás homeschool (yo también soy papá homeschool). Unas eran más artistas, otras eran intercesoras, unas más tecnológicas que otras, pero todos y todas fueron un gran aporte en nuestro curso. Indudablemente, llegamos a ser un grupo muy unido, en el que ser formaron hermosas nuevas amistades.

Lo mejor

Creo que lo más importante para mí es que me he convencido más que Dios me ha llamado a servir como misionero en el área de la educación. Recuerdo que hace unos 4 años escuché este concepto, y con esa idea en la mente me vine a Valparaíso, pero anhelo que en este año pueda concretarse ese llamado en mi experiencia profesional en el colegio donde me desempeño.

Otro de los conceptos ancla fue el de reinterpretación de los contenidos de aprendizaje desde una cosmovisión bíblica. Creo que esto dará para una nueva publicación.

En fin, la capacitación fue agotadora pero sumamente edificante. Esperamos que el año siguiente podamos todos ser parte del Módulo 2, y que todo sea para la gloria de Dios.

Taller de ajedrez en mi Block

taller de ajedrez

Conversando con un vecinito de unos 7 años, me di cuenta que podría aprender a jugar ajedrez. Le pidió permiso a su papá, su mamá le prestó dos pisos para sentarnos y yo bajé con mi tablero de ajedrez.

Él me sorprendió con su gran capacidad para aprender. Al terminar, le comenté que todavía hay mucho más para aprender, ante lo cual me preguntó: ¿Usted es mi maestro?. Le respondí que sí, me despedí, y él me dijo “Chao, maestro”.

Aprender a dibujar a los 51

aprendiendo a dibujar

Año nuevo, aprendizaje nuevo. Así es, pensé que sería bueno aprender a dibujar con tal de tener un repertorio de ilustraciones para incluir en mis clases con los alumnos que tendré en este año. Tomé modelos de Pinterest y de Youtube, también seguí algunos tutoriales de ilustradores, y como resultado, llené unas cuantas páginas de una croquera que me regaló mi hija.

Nunca me he caracterizado por hacer dibujos, pero me agrada la idea de aprender en áreas no exploradas. Estoy contento con la experiencia. Noto que tengo más coordinación y más agudeza en la percepción, la memoria visual y el dibujo en sí… que son las 3 habilidades básicas para avanzar en esta tarea.

Rendí la Prueba de conocimientos específicos y pedagógicos.

Evaluacion

Así fue. Hoy, sábado 12 del 12 di la esperada prueba, que forma parte de mi proceso en la Evaluación Docente 2020. Debido a que estoy inscrito como Profesor generalista de Primer Ciclo, en esta prueba me preguntaron sobre Ciencias Sociales, Ciencias Naturales, Matemática y Lenguaje y Comunicación.

Para quienes no conocen este proceso, les cuento que esta vez el instrumento contó con 60 preguntas de selección múltiple (ninguna pregunta abierta, a diferencia de años anteriores). Nos dieron un poco más de dos horas para contestar, de modo que alcancé a revisar todo lo que quise y me sobró tiempo (entregué mi documento a las 2 horas).

Salí con la sensación de haber rendido una buena prueba. Calculo que tengo al menos 50 respuestas correctas, de 60 (ojalá no esté tan lejos de la realidad). Hace tiempo no daba pruebas tan largas. La última vez fue la que di en diciembre del año 2018, cuando aprobé el curso de Educador de Google de Nivel 1. Recuerdo que en esa ocasión no me sobró tiempo y que era bastante difícil.

¿Que cómo me preparé?

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Misión cumplida

mision cumplida

Algunos de ustedes recordarán que en agosto y en octubre dirigí una campaña para reunir fondos para ayudar a algunos niños/as se puedan conectar a sus clases online.

Lo que me faltó por hacer fue un cierre, así que en eso estoy.

Gracias a Dios y a la generosidad de varios amigos y familiares, reunimos un poco más de un millón de pesos chilenos (US 1.340), que sirvieron para ayudar a 12 familias (6 de mi curso y 6 de otros cursos).

Actualmente solo faltan dos semanas de clases y me alegra decir que los celulares y las tablet fueron de gran utilidad. Las familias expresaron su enorme gratitud a los colaboradores, y a Dios, quien tocó primeramente nuestros corazones para ayudar a nuestro prójimo.

Con alegría, podemos decir entonces. Gracias, Señor. Misión cumplida.

¡Mi mejor día de clases online!

clases online

Ya estamos en noviembre, en este año de clases tan particular. A veces salgo desanimado de mis clases, pero hoy terminé lleno de emoción porque tuve mi mejor día de clases online.

Te explico desde el principio. La primera clase fue de lenguaje. Mis alumnos tenían que crear un texto en el que describiesen qué actividades o metas tenían pendientes en este tiempo de pandemia. Yo les di una motivación con ejemplos de las 4 áreas de crecimiento que experimentó Jesús, según lo que dice el evangelio de Lucas 2:52 (en las áreas física, intelectual, social y espiritual), y ellos de inmediato ingresaron a sus Documentos de Google e iniciaron la producción de sus textos.

Como el Classroom me permite como profesor tener acceso directo a todos los documentos de los alumnos, fui recorriendo y dando retroalimentación a varios de ellos. Encontré escritos que me impactaron, ya que contenían ideas completas y que iban más allá de mis pocos ejemplos. En el cierre de la clase les pregunté si ellos mismos se daban cuenta de su progreso y varios confirmaron esa realidad. Me gustaría que muchos vean lo que son capaces de escribir ellos, sin ayuda de sus padres. Lo repito: es notable su avance, y ellos están felices al notarlo.

La otra clase que di hoy fue la de Matemática. El objetivo era aplicar un método para la resolución de problemas aritméticos. Hubo un momento en que perdí conexión a internet y solo me di cuenta de ello cuando ¡nadie respondía mi insistente pregunta! Al volver, les conté una anécdota de cuando yo estudiaba primer año de pedagogía en educación básica en la universidad. Sucedió que al ver que nuestro profesor -Ángel Bustos- tuvo mucha tos y no podía hablar, yo tomé la decisión de continuar con el curso de la clase. Cuando el docente volvió a la normalidad, me dio las gracias y prosiguió con lo suyo.

Esta mañana les dije a mis alumnos que si vuelvo a desconectarme de internet, “me daría un ataque” si ellos, en una gran muestra de madurez, deciden hacer algo similar a lo que yo hice 25 años atrás. Al oír esto, una niña de mi cuarto básico, dijo que la clase la podía tomar tal y cual alumno (si, dos mateos del curso).

¿Y qué creen que pasó? ¡Eso mismo! ¿Cómo? Sin saber cómo, me fui de la sesión de la video conferencia, y cuando volví, estaba mi alumno Matías compartiendo su pantalla y avanzando con el ejercicio. Oh, realmente me sorprendieron: Matías por su iniciativa, y los demás por dejarse liderar por su compañero de curso, de tan solo 10 años de edad.

Al finalizar la clase, le pedí a una alumna que me cuente cómo ella vio lo que pasó, y en un audio me dijo lo siguiente (lo transcribo literalmente):

Cuando usted se salió, yo le dije al Matías: “¡Matías, haz la clase!” Y ahí él empezó a hacer la clase… compartió la pantalla y estábamos resolviendo el problema… él estaba poniendo los números y todos estábamos bien atentos viendo cómo estaba haciéndolo… hasta que después usted entró, je je.

¿Te gustó? Más tarde, “el profe Matías” me envió un audio en el que me explicaba que tan pronto dejé de compartir mi pantalla, él estaba atento para compartir la suya y seguir en lo que yo estaba enseñando; y agregó que mi anécdota le había incentivado a actuar y que “fue bastante bonito poder haber aportado y hacer que no se perdiera el tiempo entre que usted se reconectara”.

Evaluación Formativa Ideal

evaluación formativa

Me imagino esta historia de evaluación formativa, en 3 actos.

PRIMER ACTO:

Enseñé a mis alumnos de 4° básico cómo escribir un comentario de un texto. Entre los requisitos de la pauta de evaluación figuraban incluir un título, usar mayúsculas, y redactar dos párrafos como mínimo, que contengan datos del texto y la opinión o argumentación personal.

SEGUNDO ACTO:

Un alumno entregó su tarea a través de Google Classroom, yo la revisé y en mi retroalimentación le escribí “Muy bien. Solo falta el título”.

TERCER ACTO:

Al día siguiente, en nuestra clase online de lenguaje y comunicación, compartí mi pantalla y mostré algunas tareas entregadas. Grande fue mi impresión cuando al abrir el trabajo de este alumno vi que había leído mi comentario y que había devuelto su texto con el título incluído. En consecuencia, ante la presencia de todos dije: “Oh, veo que agregaste el título que faltaba, así que te calificaré con el puntaje máximo”… y eso fue lo que hice al instante.

CONCLUSIÓN:

Por definición, la evaluación formativa es evaluación no del aprendizaje (como producto) sino evaluación para el aprendezaje (del proceso). En esta situación descrita, mi alumno captó muy bien este concepto y rápidamente acogió la retroalimentación, agregó el título que fataba e hizo una nueva entrega de su tarea. Tal vez ni siquiera pensó que yo le cambiaría la calificación o tal vez sí, porque alguna vez lo he dicho, pero lo importante es que todo obró a favor del aprendizaje.

Ojalá muchos fuéramos como él y en vez de temer ante la palabra evaluación, la concibamos como un medio para aprender, para cambiar, para mejorar.

Fin de la Campaña

¡Fin de la campaña de compra de dispositivos para que 5 niños de 4° Básico se conecten a sus clases online!

Así es, hoy compramos el último de los 5 equipos (1celular y 4 tablets, todos nuevos).

A modo de rendición de cuentas, les menciono que recibimos $452.000 y gastamos la misma cantidad.

Gracias a Dios y a todos los que colaboraron pudimos cumplir la meta, y en un sentido superarla porque los equipos que ahora tienen los niños son todos nuevos, en circunstancias que pudieron haber sido usados.

Me propuse no mencionar los nombres ni de los donantes ni de los niños y niñas de mi curso, y respetaré esa decisión.

Dios bendiga a todos los involucrados en esta mini campaña.